"Los hombres de mala voluntad no serán provisoriamente condenados, para ellos no habrá paz en la tierrita, ni de ellos será el reino de los cielos, ya que como es público y notorio, no son pobres de espíritu.
Los hombres de mala voluntad no sueñan con muchchas y justicia, sino con locomotoras y elefantes que acaban desprendiéndose de un guinche ecuánime que casualmente pende sobre sus testas. No sueñan como nosotros con primaveras y alfabetizaciones, sino con robustas estatuas al gendarme desconocido que a veces se quiebran como mazapán.
Los hombres de mala voluntad, no todos, sino los verdaderamente temerarios, cuando van al analista y se confiesan, somatizan el odio y acaban vomitando a propósito.
Son ellos que gobiernan, gobiernan con garrotes, expedientes, cenizas, con genuflexiones concertadas y genuflexiones espontáneas, minidevaluaciones que en realidad son mezzo, y mezzodevaluaciones que en realidad son macro. Gobiernan con maldiciones y sin malabarismos, con malogros y malos pasos, con maltusianismo y malevaje, con malhumor y malversaciones, con maltrato y malvones, ya que aman las flores como si fueran prójimos pero no viceversa.
Los hombres de pésima voluntad todo lo postergan y pretergan, tal vez por eso no hacen casi nada, y ese poco no sirve. Si por ellos fuera le pondrían freno a la historia, tienen pánico de que ésta se desboque y les galope por encima. Pobres.
Tienen otras inquinas, verbigracia. No les gustan los jóvenes ni el himno. Los jóvenes bah, no es una sorpresa, el himno porque dice "tiranos temblad", y eso les repercute en el duodeno, pero sobre todo les desagrada porque cuando lo oyen obedecen y tiemblan. Sus enemigos son cuantiosos y tercos: marxistas, economistas, niños, sacerdotes, pueblos y más pueblos. Qué lata, es imposible acabar con los pueblos y casi cien catervas internacionales que tienen insolentes exigencias como pan nuestro y amnistía, no sabe por qué los obreros y los estudiantes no los aman.
Sus enemigos entrañables tienen algunas veces mala entraña, digamos pinochet y el apartheid, dime con quién andas y te diré go home..."
- Mario Benedetti.
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